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Sipnosis



Ambos no pueden verse ni en pintura. 

Él es el niño rico nerd e intelectual mientras que en otro lado y muy distinta, ella es la niña orgullosa con carácter rebelde y audaz. 

Justin Bieber y Lissa Mccan representan perfectamente al agua y al aceite en lo que respecta el curso de química.

Sin embargo parece ser que esta ley tiene una excepción en esta historia que ha decidido desafiar así a la ciencia.


Dos vidas distintas que se unen en un trato que tendrá un final que Jamás Imaginaron.


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Capítulo Primero.



Justin Bieber con dieciocho años es un chico alto, con cabellos claros al igual que su piel. Tiene unos grandes ojos miel que son estorbados por sus lentes de botella. Tachado como el nerd adinerado del insitituto camina con su habitual look, camisa a cuadros y pantalones de salir, a lo antigüo. Si bien es cierto no ha ganado muchas amistades con la fama que tiene y tampoco ha tenido novia alguna. Aún así el chico tiene su corazón y este late desesperadamente por Mikeyla Robs. La muchacha tiene su corazón desde el último año de secundaria. Por lo que enterarse de la entrada de ella en el instituto 'Blokhard' había sido la mejor noticia que pudo recibir. Lamentablemente para Bieber, ya ha sido rechazado por su musa en un par de ocaciones de manera indirecta. Ella apenas sabe que existe y apenas sabe su nombre. Pero eso no lo frusta, la ignorancia de Robs llama mucho más su atención y le encanta. Chicos...



Se detiene ante su casillero y saca un par de libros, inmediatamente agacha la cabeza y esquiva un balón de basquet.



_ ¡Hey Biebernerd! - exclama un rubio musculoso - Así que haz aprendido técnicas para esquivar. Mis felicitaciones; pero no te salvarás tan fácil para la próxima.



Hace una mueca mientras lo ve alejarse. Ese tal rubio musculoso es la envidia del ojimiel. En primer lugar porque es novio de su amada. Y en segundo lugar porque tiene todo el respeto y la fama que a él le falta. Michael Ruiss es el líder del equipo de baloncesto y la aspiración para todas las chicas. Tiene varias víctimas pero su preferida es nuestro protagonista, el joven Bieber.



Pero no se dejen engañar, que nuestro muchacho no es el debilucho del instituto, ese papel lo tiene otro. Justin Bieber posee un carácter fuerte y grande como lo es su inteligencia. Se sabe defender ante las circunstancias que se le presenten y puede obtener lo que fuere con ayuda bancaria. Incluso personas... si de algo está seguro es que es el mejor pescador de individuos. Si ofrece carnada (dinero, fiestas, todo a lo grande, etc) tiene mucha ganancia. Chicas y chicos se le han acercado muchas veces por el dinero. Así que por ese lado es popular. Aunque la idea de que se le busquen solo por el dinero no es muy reconfortante.



Lanza un suspiro al aire y camina por el pasillo que lo dirige hacia su primera clase. Se distrae de repente al verla. Su cabello pelirojo, y esos ojos grandes verdes que brillan pícaramente lo hipnotizan, las cadeas de la muchacha se mueven en un ritmo que le encanta y no puede evitar fijarse en sus piernas. ¡Dios, es perfecta! Pero Mikeyla se pierde de su vista al ingresar al salón de Historia. Y, si hubiera prestado más atención no hubiera sido demasiado tarde para detenerse y evitar un choque con la muchacha que caminaba en dirección contraria.



_Creo que ni los lentes te sirven de mucho para ver por donde caminas Bieber. - La pelinegra recoge sus cosas caídas.



_A la próxima presta más atención al caminar Mccan. - Responde de immediato y también recoge sus libros.



_ ¿Yo? Yo no estaba viendo desvergonzadamente las caderas y las piernas de Mijeyla Bieber. Y te sugiero que en vez de esa corbata uses un babero, te sería más útil.



_No molestes Mccan, no arruines mi día con tus absurdas palabras .- Aprieta su puño.



_ ¿Te molesta la verdad?... Lamento ser sincera - pestañea inocente - Yo no tengo tiempo para perder con tontos así que me largo.



_Mejor para mí ¡! - exclama él cuando ella se aleja.


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Capítulo Segundo.



Mccan lanza un bufido al aire. No encuentra el 'bendito' permiso para la excursión en ningún rincón de su desordenado bolso. Revisa una vez más con pesadumbre mientras que el profesor le extiende la mano con impaciencia.

_Lamento decirle que, si no tiene el permiso debido de sus tutores, no puede asistir al proyecto Srita.Mccan. - Concluye el profesor cuando ve a la pelinegra sacar la cabeza de la mochila para negar con el dedo.

_Pero... ellos me lo firmaron. ¡Dios! Profesor no me puedo perder esta excursión, es importante para mi promedio final - rueda los ojos.

_Sin permiso, no hay paseo y no hay nota aprovatoria. Para la próxima será srita Mccan. - Sonríe cínicamente el viejo.

No es una ilusión por parte de su mente. Claro que no. Sólo que Lissa y el profesor de Ciencias no llevaban lo que se llamaba una buena relación. Desde que tomó asiento en aquella silla del aula en el primer año del instituto, ambos, profesor y alumna, se habían astiado con una simple vista. Desde siempre ha sido así.

La pelinegra frunce el ceño pensante mientras maldice en su mente lo mal que le está yendo el primer día del último año del instituto. Primero su 'madre' le había despertado en la madrugada para limpiar el 'hogar', en segundo lugar se ubicaba el horroroso viaje en autobús, en el tercer lugar el odioso encuentro con un tarado y mimado nerd que llevaba por nombre Justin, y por ahora cuarto y último, la mala suerte de perder una buena nota extracurricular en el curso de Ciencias por un insignificante permiso ausente. Sin embargo, no entiende porque de repente el permiso ha desaparecido, al menos que... ¡Atinó!... Bieber.

El timbre del receso se hizo oír y McCan es la primera en salir. Debe ir en busca del Nerd ricachón.

_ ¡Aquí estás! - exclama.

Agarra al muchacho de la manga de su camisa y lo detiene en el corredor. El semi-rubio Bieber mira algo fastidiado a la chica.

_Necesito que me devuelvas mi permiso para Ciencias. Sé que lo tienes porque hoy cuando chocamos las cosas se mesclaron. - Le dice inmediatamente.

_Yo no tengo ningún permiso tuyo MCcan. Tal vez y tu perro se comió tu permiso. - Ríe en son de burla.

_ ¿Crees que es gracioso? - Le pregunta alterada - Tienes diez segundos para devolverme el permiso. No me hagas contar Bieber.

_Ya te eh dicho que yo no tengo el papel ese con la firma de tus padres - Se suelta bruscamente del agarre de Lissa. - Debes aprender a cumplir con tus deberes y no culpar a otros.

El muchacho retoma la compostura y se aleja decidido de aquel lugar. Dejando a Lissa, la de ojos celestes, con un profundo pensamiento y en un gran dilema. ¿Cómo saber si lo dicho por el Nerd era del todo cierto? Si bien sabe que ni ella ni él se han interesado en formar vínculos amables y afables, no puede atribuirle toda la culpa al ojo de botella, pero las circunstancias le hacen dudar. Piensa en todas las hipótesis posibles. 'Tal vez lo olvidé en casa' concluye en su mente momentos antes de contraer jaqueca.

Camina pensante hacia la moto lineal que está estacionada a las afueras del instituto. Mira su reloj en la muñeca, dos de la tarde con treinta y siete minutos. Bebe un poco de agua de su pomo y sube en su vehículo personal. Se acomoda el cabello vanamente ya que este vuelve a desordenarse cuando emprende su camino a casa. Mira el semáforo con la paciencia que puede pero pronto se desespera. Parece ser que la luz roja no tiene intenciones de cambiar. -Pero una vez que sus ojos celestes divisan el color ambar, se prepara para continuar en el color verde.

No hemos hablado mucho acerca de Lissa. Mccan es una muchacha poco brillante en cursos de cálculos y de bases teóricas. Conocida en el instituto como la sociable ruda. Lo último se le atribuye a su forma de vestir. Usa pantalones oscuros con remeras color pastel, siempre tiene unas botas de cuero, un pequeño piercing en la ceja y otro en la oreja derecha. El peinado es suelto y liso tiene algunas mechas rojas en esta ocación. Además del carácter difícil que tiene al tratar a los hombres y al mismo tiempo a las muchachas fresas que pasean por el instituto con ropa rosa y corta. Aún así, tiene varios amigos y conoce a la mayoría del instituto. Conoce muy bien al director y a los profesores, esto no es precisamente por ser una alumna aplicada, si no por ser lo contrario. Había ganado varios castigos y detenciones por la mera gana de fastidiar a su 'madre' que no hace más de un mes acaba de enterarse de que es su hermana mayor. Ella es quince años mayor que Lissa, es decir de 33 años. La noticia no fue de su agrado y de respuesta no dio pataletas, si no que hizo una huelga cambiando su trato haciéndolo aún más estricto. De su profundo odio al Nerd ricachon no sabe nada, solo comprende que no se llevan bien y que si los pusieran en una habitación sería como el león y un ciervo. Claro que ella tomaría el poder del rey de la sabana. Pero las causas no importan, lo aborrece y ya. No hay que dar más explicaciones.


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Capítulo Tercero.



Lissa McCan lanza un bostezo al aire. La clase de literatura no podía estar más aburrida. No era que aborrecía es curso, lo que aborrecía era a la profesora, una vieja 'dulce' en extremo que siempre sonreía y llamaba a los alunmos 'mis pequeños'. Esto era demaciado para ella, era tan empalagosa con todos, hasta con ella. Pero Lissa no le había dado ninguna razón para que la mujer le tenga un cariño único.

De repente vio que la mujer con arrugas le sonreía con sus ojos brillando, supo entonces que quería una respuesta. Pero ¿En qué momento le ha hecho la pregunta? ¿Cúal es la incógnita? Todos los compañeros le miran. Y como siempre ninguno se atrevió a levantar la mano. ¡Alto! La pelinegra ve una mano en lo alto. Rueda los ojos y los pone en blanco. ¿Cómo no se lo imaginó o se lo esperó?

_Bien, para la próxima más atenta Lissa - Le sonríe ampliamente la profesora, Lissa cierra sus ojos - Adelante Justin.

_La respuesta es...

JUSTIN BIEBER había acabado de contestar a la pregunta y recibido una felicitación por parte de la maestra cuando una bola de papel le cae en la cabeza. Rodó los ojos y recogió la bola que había caído de su cabeza al suelo. Pegamento Bola. Sin duda Lissa McCan era la dueña de tal artefacto de ataque anticuado. Se giró con una sonrisa sarcástica para ver a la pelinegra.

_Juro que no podrías verte más Nerd si quisiseras - le murmura ella - No se podría.

_Al menos no soy un vago - le susurra con enfado.

_Mejor eso que un ricachón con amigos con intereses económicos y una inteligencia con consecuencias solitarias.

Golpe bajo.

_No molestes McCan, no tengo culpa que tu vida sea un desastre para que vengas a arruinar la mía.

_ ¿Más arruinada de lo que está? ¿Es posible? - preguntó burlona.

El semirubio frunció el seño y vuelve a prestar atención a la pizarra. Una batalla perdida frente a Lissa McCan. A la próxima juraba ganar.

MIRA minuciosamente a la porrista sexy que se halla haciando alguna piruetas en el aire. ¡Cómo le encanta! ¡Siempre le ha encantado!. Y como era habitual, siente un fuerte dolor en el estómago. -¡Cuidado Chico de las toallas! - Pero había sido demaciaod tarde como para contestar con sus reflejos. Eso le pasa por distraerse con el maravilloso cuerpo de su amabada.

_Hey Bieber - Es el entrenador - Necesitamos más toallas acá, deja de distraerte o te saco del equipo.

¿Sacarlo? ¡Era el chico de las toallas! Le encantaría no serlo. Además no podía estar más afuera del equipo, es decir ni siquiera estaba en la banca, solo atendía a los jugadores que le trataban como un bicho. Tal vez decidiría distraerse más para salir al fin de ese pésimo trabajo, auqnue debía pensarlo dos veces antes de defraudar a su padre que bien creído estaba que su hijo pertenecía al equipo y como uno de los mejores. ¡Vaya mentira! Pero no podía decirle que su verdadera pasión era la literatura y algo de química. ¡No, no!

Le hechó un vistazo a la chica de ojos verdes por última vez y se dirigió a las duchas para recoger las toallas sudadas de los jugadores. ¡Nada más peor! Pero, tenía que hacerlo. Horror. Piensa en la chica que anhela, hace ya varios años que había ilusionado a su cerebro. Sin duda ese último año tiene que ser suyo. Y si no tiene a la sexy chica de sus sueños, no va a ser su año, tiene que tenerla. Ese mismo día se decidió por aventarse e iniciar con su plan de cosquista para Mikeyla Robs. ¿Cómo lo haría? No tenía la más mínima idea. Pero cuando algo se propone... lo intenta hasta agotarse.

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